martes, 11 de diciembre de 2007

Acuífero Guaraní

Triple Frontera, oro azul y muchas excusas más

El denominado Sistema Acuífero Guaraní es uno de los reservorios de agua subterránea más grandes del mundo, localizándose en el subsuelo de un área de alrededor de 1.190.000 kilómetros cuadrados. En Brasil abarca una superficie - en kilómetros cuadrados - de aproximadamente 850.000 (9,9% del territorio) en Argentina 225.000 (7,8%) en Paraguay 70.000 (17,2%) y en Uruguay 45.000 (25,5%). Las preocupaciones más alarmantes por estos años son la incorporación a los planes estratégicos del pentágono y los Estados Unidos que sin suspicacias hablan de la necesidad de proveerse del bien escaso en el mundo (sobre todo en Europa y EE.UU.). Hay quienes lo sitúan como la simple excusa para el desarrollo del imperialismo norteamericano pero la realidad marca que en el acuífero se almacena sólo el 0,6% de la totalidad del agua del planeta, que equivale al 95% del agua disponible para el ser humano.
Hoy en día ya hay quienes lo mencionan como el oro azul en relación al oro negro o petróleo y su valiosísimo valor por ser un recurso escaso en el mundo. La importancia de la selva paranaense tiene que ver con el equilibrio y la renovación de agua en las cuencas que dependen de la cobertura vegetal de la superficie. El desmonte, por lo tanto, es un arma de doble filo que no sólo afecta a la calidad del aire y el cambio climático, sino que también afecta a las reservas de agua dulce subterránea, retardando aún más su recarga.
Las hipótesis sobre los intereses trasnacionales en el acuífero se fundamentan rápidamente con el dato catastrófico otorgado por un informe de las Naciones Unidas en 2004; confirmaban que para el año 2020-2030 el 90% de la población no va a tener acceso al agua potable, limpia, pura por lo tanto sana. No es casualidad las reiteradas afirmaciones por parte de Bush de que en la Triple Frontera se encuentran células de Al-Qaeda, de Hamas o de Hezbollah. Desde el año 2001 hasta el 2006 inclusive, el Departamento de Estado norteamericano ha expresado que hay presencia de células terroristas en la región. Es por eso que la relación sobre la recarga natural del acuífero retardada por procesos de deforestación sobre todo en el Brasil toman ribetes de pretensiones extremas. La falta de políticas de estado, o de precauciones a posibles cambios en los intereses de la industria orientada a la guerra o a la apropiación de recursos estratégicos se tendría que tomar con mayor seriedad, buscando alianzas y fortificando los lazos en América latina. Sobre todo entre Argentina y Brasil los mayores dueños de este recurso.

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